martes, 28 de enero de 2014

Martes, 28 de enero 2014 - 23:31
NapoliPost - Columnas y puntos de vista de Nápoles y sus alrededores


Bourbon, haciendo la paz mediante Balboni Acqua


Borbones de paz entre representantes

La ceremonia de beatificación de María Cristina de Saboya Bourbon seguirá siendo un acontecimiento histórico. Después de 154 años desde el decreto de Pío IX, que abrió oficialmente el proceso de beatificación, el Papa ha beatificado a Francis. Y Nápoles, donde fue reina por sólo cuatro años, pero donde dejó signos evidentes de que sea una mujer piadosa y buena, alojados en la Basílica de Santa Clara misa de beatificación. En la capilla de Borbón, María Cristina fue enterrado el 31 de enero de 1836. El soberano del Reino de las Dos Sicilias, a pesar de ser muy joven, accedió a casarse por la obediencia, y cuando ella se convirtió en reina en 1832, no eludir sus deberes a fin de promover iniciativas como la creación de la 'Colonia de San Leucio' un pueblo que pronto se convirtió centro de excelencia para la producción de seda. Al mismo tiempo, expresó su profunda piedad y la generosidad. Murió a la edad de 24, después de haber dado a luz a Francis, el último rey Borbón. Y después de su muerte milagrosamente curado a una mujer enferma de cáncer.

Y en la  Basílica de Santa Clara , María Cristina, reina de las Dos Sicilias, dio otro gesto maravilloso, se puso al lado de otra las diferentes ramas de la familia Borbón, Carlos y Pedro, que durante años se ha opuesto a las cuestiones dinásticas, y los Borbones con la Saboya, frente a cuestiones históricas bien conocidas.
Alineados junto a la otra los nombres que evocan una sección transversal de historias y acontecimientos trágicos, y que de alguna manera nunca se sentaban cerca de: Carlos de Borbón de las Dos Sicilias , Duque de Castro y su esposa Camilla,  Pedro de Borbón de las Dos Sicilias , duque de Noto, con su esposa Sophie,  Ana de Borbón de las Dos Sicilias , Duquesa de Calabria, la madre de Pedro , Clotilde de Saboya  y  Serge de Yugoslavia , representando y Vittorio Emanuele Filiberto de Saboya, ausente,  Amedeo d'Aosta , con su esposa, María Gabriela de SaboyaBreganza de Duarte , Jefe de la Casa Real de Portugal.
En las horas antes de la misa, y Pedro Carlo de Borbón, han firmado un acuerdo que define la oposición después de años de los asuntos dinásticos relacionados con el título de Jefe de la Casa de Borbón de las Dos Sicilias. Charles lo mantendrá hasta su muerte. Después, al no tener hijos, el título pasará al hijo de Pedro, que es un representante de la rama española de la familia. Una mediación que especifica cómo el jefe de prensa de la Casa Real de las Dos Sicilias,  Salvatore Lanza , "fue hecha por Su Excelencia el Embajador Giuseppe Balboni Acqua , Jefe de la Secretaría de la Real Casa de Borbón de las Dos Sicilias napoletano.Esperienze rama internacional diplomática y vértices del Estado italiano, excelentes habilidades de juicio y políticos, las habilidades que han permitido una paz más necesaria que nunca ".

lunes, 27 de enero de 2014

Aviso a navegantes poco avezados

S.E. el Marqués de la Floresta, Delegado en España de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge, nos solicita que aclaremos públicamente que este blog no tiene el carácter de oficial ni depende de la Delegación española de la Orden, lo que hacemos con mucho gusto por ser así la verdad. Este blog es totalmente particular y no está adscrito ni tiene dependencia de las autoridades de la Orden, aunque actúa siempre en devoto homenaje del espíritu constantiniano.

Actas






domingo, 26 de enero de 2014

Beatificación de la Venerable Sierva de Dios María Cristina de Saboya, Reina de las Dos Sicilias.


El pasado sábado  fue proclamada Beata de la Santa Iglesia Católica María Cristina de Saboya, Reina de las Dos Sicilias. Transcurrió el evento en un ambiente de extremo recogimiento, de acorde a la importancia del día, no exento de una elegante sencillez.

Una ceremonia jubilosa que tuvo lugar en la iglesia napolitana de Santa Chiara, necrópolis de los reyes de las Dos Sicilias,  que estuvo concelebrada por el arzobispo de Nápoles  S.E.Rvdma. Monseñor Creszencio Sepe, por el Cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y el Cardenal Renato Raffaele Martino, Gran Prior de la Orden,  y ante un nutrido grupo de príncipes y nobles llegados de toda Europa y en presencia de 2.000 napolitanos algunos de los cuales reclamaron el regreso de su Rey.




Monseñor, glosó en la homilía la vida de la nueva Beata resaltando su camino incesante hacia la santidad, su gran capacidad de ayudar a los demás, su inmensa caridad hacia los pobres, poniendo su persona como ejemplo para los presentes en la ceremonia y añadiendo un rico anecdotario de como siempre la Reina se volcaba en cualquier ocasión con los más desfavorecidos, por lo que era muy amada por el sencillo pueblo napolitano.




También fue leída una carta del Papa Francisco con motivo del magno acontecimiento por S.E.R. el Cardenal Angelo Amato.



Asistieron al acto una gran representación de las familias Borbón, Saboya y otras casas reales europeas, a saber:

S.A.R. la Princesa Doña Beatriz de Borbón de las Dos Sicilias, S.A.R. el Príncipe Don Casimiro de Borbón de las Dos Sicilias, S.A.R. la Princesa Doña María Cristina de Borbón de las Dos Sicilias, Sor Elena Sofía de Borbón de las Dos Sicilias, SAR la Princesa Anna Cecilia de Borbón Dos Sicilias con su marido el conde Rodolfo de Causans e hijas, SAR la Princesa Maria Annunziata de Borbón de las Dos Sicilias con su marido el conde Creuts e hijas, Carolina de Borbón de las Dos Sicilias Baumach Andreas Baumbach con su marido y sus hijos Fred, Annunziata, Sophie y Charlotte.



Familia  Borbón de las Dos Sicilias proveniente de España.

S.A.R. Doña Ana de Orleans y Orleans Bragança, Princesa de Francia, Duquesa de Calabria
SS.AA.RR. los Príncipes Don Pedro e Doña Sofia de Borbone de las Dos Sicilias y Orléans, Duque y Duquesa de Noto
S.A.R. el Príncipe Don Jaime de Borbón de las Dos Sicilas y Landaluce, Duque de Capua



La Casa de Saboya  representada por SS.AA.RR. el duque y la duquesa de Aosta, SAR la Princesa Maria Gabriella de Saboya, hija de Madame Elisabeth y su marido Olivier Balcany Jeansens junto con sus tres hijos.


La familia real de Yugoslavia  representada por SAR el Príncipe Serge de Yugoslavia.

La familia real de Portugal por SS.AA.RR los Duques de Bragança.

La familia real e imperial de Austria  con SAIR archiduque Martín de Austria-Este, el SAIR el príncipe Simeón de Austria, SAIR María de Austria, SAIR Marie Beatriz de Austria-Este Riprand - Arco von zu un Zinnenberg, SA Condesa Margarita Arco.


Marqués Aldo Pezzana Capranica Del Grillo, Gran Canciller de la Sacra y Militar Orden Costantiniana de San Jorge

Marcquesa Adelaide Pezzana Capranica del Grillo
S.A.I.R. la Condesa Marie Béatrice Arco von und zu Zinnenberg
S.A. la Condesa Margherita Arco
SS.AA.RR. el Duque y la Duquesa de Aosta
SS.AA.SS. el Príncipe y la Princesa Manfred Windisch-Graetz
S.A.R. la Princesa Maria Gabriella de Savoia
Marqués y Marquesa Mottola di Amato
Marqués y Marquesa Buccino Grimaldi
Conde y Condesa Caracciolo di Torchiarolo
Príncipe Don Carlo Giovanelli
SS.EE. el Príncipe y la Princesa Sforza Ruspoli
SS.AA.RR. el Príncipe Simeón y la Princesa Doña Maria de Borbón de las Dos Sicilias y de Orleans, Archiduque y Archiduquesa d’Austria
SS.EE. el Príncipe y la Princesa Ruffo di Calabria
Barón y Baronesa Sanseverino di Marcellinara
SS.EE los Príncipes Caracciolo di Melissano
Marqueses de Martucci
Barones de Sanseverino di Marcellinara
Condes Sifola di San Martino
Príncipe Andrea d’Avalos
Don Diego de Vargas Machuca, Duque de Vargas Machuca y Condesa Doñaa Federica de Vargas Machuca
Don Girolamo Carignani, Duque de Novoli
Signora Anna Matarazzo di Licosa Leonetti di Santo Janni
Don Carlo de Gregorio Cattaneo, Principe de Sant’Elia, Marqués de Squillace
Marqueses de Taccone di Sitizano y Princesa Manora Acton
Honorable Don Stefano Caldoro, presidente de la Región de Campania
(Fotos carissimo Angelo Musa)



Pax et concordia





La Delegación de España de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge tiene el placer de hacer público el acuerdo de familia que se ha dignado suscribir ayer nuestro Gran Maestre S.A.R. Don Carlo María, Jefe de la Real Casa de Borbón de las Dos Sicilias, con sus parientes españoles. Este acuerdo viene a establecer paz y concordia en la Casa, rotas desde que en 1960 cuando Don Alfonso de Borbón, Infante de España, asumió la pretensión de esa Jefatura y creó una nueva Orden Constantiniana, iniciando un conflicto dinástico que dura ya de más de cincuenta años. 

La paz es siempre un bien supremo, por lo que nos congratulamos de este acuerdo inicial, que confiamos tenga buena y fructífera continuación. Recemos y hagamos lo posible porque así sea.




(Fotos de la cena organizada en el Hotel Excelsior por Stefania Rolla Penza y el escritor Luciano Regolo que es el autor de la nueva biografía de la Regina Santa.)

         
                   El  Duque de Castro y Duque de Noto ante el documento de conciliación
                  

S.A.R. Camila di Borbone, Duque de Noto, S.A.R. Don Carlo di Borbone, Duquesa de Noto



                  Duque de Noto, Duquesa de Castro, Duquesa de Calabria, Duque de Castro


                                                              Foto de familia

(-Royalmusings-)
-royalmusin)

miércoles, 22 de enero de 2014

Beatificación en Nápoles el próximo sábado 25 de enero


María Cristina de Saboya prefería el claustro, pero fue reina por cumplir la voluntad de Dios


Solo fueron veinticuatro años de vida y apenas tres de reinado, pero la indeleble impronta de María Cristina de Saboya, reina consorte de las Dos Sicilias, quedará consolidada con su beatificación, prevista para el próximo 25 de enero.

Las princesas también lloran

Pese a que su impecable linaje -era hija de un rey de Cerdeña-Piamonte y de una archiduquesa de Austria y bisnieta de Felipe V de España- le auguraba, en principio, una existencia cómoda, su vida nunca fue un camino de rosas.

De entrada, porque cuando vino al mundo el 14 de noviembre de 1812 lo hizo en el exilio o -por lo menos- en el medio exilio: nació en Cagliari, capital de Cerdeña, pero no lo pudo hacer en Piamonte, el territorio histórico de su dinastía, porque estaba ocupado por las tropas napoleónicas.

Sus primeros años fueron felices hasta que, a la edad de nueve años, vivió la abdicación de su padre. Esta renuncia fue el inicio de una época de inestabilidad -vivió en Niza, Moncalieri y Módena, hasta que se asentó en Génova junto a su madre y su hermana- y de luto familiar: antes de cumplir 20 años de edad, ya había perdido a sus dos progenitores.

Superó todos estos obstáculos gracias a la fe católica inquebrantable que tuvo desde niña; no en vano fue consagrada a la Virgen el mismo día de su bautizo.

El deber de estado, voluntad de Dios

La princesa quería ser monja pero entre su familia, el entorno cortesano y su confesor la empujaron a contraer el matrimonio dinástico que le estaba reservado.

El elegido era Fernando II de las Dos Sicilias, que reinaba sobre un territorio, Nápoles y Sicilia, cada vez más convulso: estaba, más que otros territorios de la península italiana, sometido a la presión -embrionaria pero ya agobiante- de un liberalismo masón que quería unificar a Italia en un mismo Estado.

A María Cristina le costó aceptar: “Sigo sin entender cómo haya podido acabar, teniendo en cuenta mi carácter, por cambiar de opinión y decir que sí; el asunto solo puede explicarse por mi sometimiento a la voluntad de Dios, para la que nada es imposible”.

Devoción y atención a los pobres

Una voluntad de Dios que empezó a cumplir el 20 de noviembre de 1832, día de su boda. El Rey y ella destinaron parte de la cantidad destinada a los festejos a establecer la dote de otras 240 esposas del reino y a la recuperación de objetos empeñados por gente pobre en los Montes de Piedad.

Como escribe la historiadora Cristina Siccardi, “su credo católico no era un sentimiento sino un hecho de vida: asistía a misa a diario; no se acostaba sin rezar el Rosario; iba a ejercicios espirituales; mandaba parar su carroza cada vez que se cruzaba con el Viático, ante el que se arrodillaba aunque el suelo estuviese embarrado… y dio su traje de novia a una iglesia napolitana”.

No intervino directamente en política, pero tuvo una influencia positiva sobre su marido. Según cuenta un autor tan poco sospechoso de catolicismo y de monarquismo como Benedetto Croce, arrancó a su marido el indulto a muchos condenados a muerte, entre ellos a Cesare Rosaroll, que conspiró para asesinar a Fernando II.

Semejante bondad –ayudaba sin parar y donó ingentes cantidades de dinero a todo tipo de obras benéficas y culturales- desembocó en una inmensa popularidad.

La gran obligación: la maternidad

Sin embargo, tres años después de su matrimonio seguía sin cumplir con su principal obligación, la de dar un heredero al trono. Por fin en la primavera de 1835 se quedó embarazada. El 18 de enero de 1836 nació el Príncipe Francisco, que sería el último Rey de las Dos Sicilias.

El parto fue complicado y la Reina Maria Cristina sabía que sus días estaban contados. El 31, casi sin fuerzas, cogió al recién nacido, lo llevó ante el Rey y le dijo: “Habrás de responder ante Dios y ante el pueblo; cuando crezca, le explicarás que he muerto por él”. A las pocas horas, expiró.
( RD)



                                                     
                                                           Fernando II